La ética a la cancha: Desafíos y reflexiones en torno a la investigación territorial de estadios

La ética a la cancha: Desafíos y reflexiones en torno a la investigación territorial de estadios

Ethics on the playing field: Challenges and reflections on territorial stadium research EN

Alonso Laborda Contreras 1
Recibido: 20/10/2025 | Aceptado: 18/12/2025 | Publicado: 29/12/2025
Resumen ES

Este ensayo presenta reflexiones teóricas y críticas sobre los desafíos éticos que podrían emerger en investigaciones cualitativas orientadas al estudio de estadios de fútbol como territorios. A partir de un enfoque metodológico cualitativo-interpretativo, con orientación etnográfica y territorial, se identifican tensiones específicas vinculadas al tema, el enfoque, las metodologías y los sujetos. Se discuten riesgos potenciales en cada uno de los tópicos y como resultado, se proponen acciones a priori de resguardo ético situadas, entendidas no como una serie de normas fijas, sino como parte de una ética relacional, situada y abierta a la contingencia. Se concluye que investigar en contextos como el fútbol requiere una práctica ética activa, capaz de reconocer la coexistencia de éticas en el territorio y de situar al investigador en una posición crítica, reflexiva y comprometida.

Palabras clave
deporte estadio ética investigación cualitativa
Abstract EN

This essay presents theoretical and critical reflections on the ethical challenges that could emerge in qualitative research focused on the study of football stadiums as territories. Using a qualitative-interpretative methodological approach, with an ethnographic and territorial orientation, specific tensions linked to the topic, approach, methodologies, and subjects are identified. Potential risks in each topic are discussed, and as a result, a priori situated ethical safeguards are proposed, understood not as a series of fixed norms, but as part of a relational, situated, and contingency-open ethics. The conclusion is that research in contexts such as football requires an active ethical practice, capable of recognizing the coexistence of ethics in the territory and of placing the researcher in a critical, reflective, and committed position.

Keywords
sport stadium ethics qualitative research

INTRODUCCIÓN

¿QUÉ SE PUEDE VER EN UN ESTADIO?

Lo que hoy nos convoca es el inicio oficial de un nuevo año académico, un momento que nos llena de entusiasmo. Y qué mejor manera de comenzar este ciclo que con la visita de quien nos acompaña hoy. Deseo compartir unas breves palabras, porque el protagonista de esta jornada es el Dr. Jaime Alfaro. Jaime fue un referente clave durante mis años de formación de pregrado.

El 27 de septiembre del 2025 el Estadio Nacional de Chile recibió la ceremonia y el partido inaugural del Mundial sub-20 masculino de la FIFA. Más de 40.000 personas se congregaron en el principal recinto deportivo del país en un ambiente festivo, familiar y ciudadano. Casi al mismo tiempo, a poco más de 120 kilómetros, en Viña del Mar, la postal se repetía: el Estadio Sausalito se repletó con más de 20.000 espectadores para ver — y festejar — la histórica clasificación de 'Los Cóndores', la selección chilena de rugby, a la Copa Mundial en Australia el 2027 en la que será su segunda participación. Estas dos postales, estadios repletos, precios populares y ambiente familiar en jornadas deportivas contrastan fuertemente con una condición estructural; la crisis de la violencia en los estadios de fútbol en Chile y también en otros países de Sudamérica.

Durante este año, dos eventos traumáticos permiten reflejar el contraste mencionado. El 10 de abril dos hinchas de Colo-Colo, una joven de 18 años y un niño de 12, fallecieron producto de la acción policial que buscaba reprimir a parte de la hinchada en un contexto de incidentes y "avalanchas" 1 en el partido de Colo-Colo ante Fortaleza de Brasil en el Estadio Monumental por la Copa Libertadores. Pocos meses después, el 20 de agosto, las escenas de violencia ocurridas en el Estadio Libertadores de América en Avellaneda, Argentina, recorrieron el mundo por lo impactante y deshumanizador de la lucha entre las barras de Independiente y Universidad de Chile, generando un dolor de humanidad (ver Figura 1). Ambos eventos tuvieron fuertes repercusiones locales y globales dado el alto impacto que genera la muerte de hinchas y la extrema violencia entre barristas.

Figura 1: Intervención callejera anónima con imágenes de los incidentes en Avellaneda, Avenida Portugal, Santiago, agosto 2025
Figura 1: Intervención callejera anónima con imágenes de los incidentes en Avellaneda, Avenida Portugal, Santiago, agosto 2025

Nota: Fotografía del autor

Si bien en ambos casos la acción preventiva de los clubes, los organizadores y sobre todo de la policía fue deficiente, en las dos situaciones las acciones de las barras son relevantes en la generación de situaciones de violencia, lo que responde a lógicas culturales y racionalidades determinadas. Así, en ambas situaciones, se encuentran manifestaciones de la "ética del aguante" que ha sido propuesta y definida por Alabarces como:

Es una ética, porque el aguante es ante todo una categoría moral, una forma de entender el mundo, de dividirlo en amigos y enemigos cuya diferencia puede saldarse con la muerte. Una ética donde la violencia, como dijimos, no está penada, sino recomendada. Porque el aguante es una forma de nombrar el código de honor que organiza el colectivo hinchada y muchas de sus prácticas: esa defensa del honor implica, como en las culturas más antiguas, el combate, el duelo, la venganza. Es un juego absolutamente regulado, donde al honor mancillado le corresponde el lavado de la afrenta. Al trapo (la bandera) robado, su recuperación o la venganza. (Alabarces, 2008, p. 22)

Garriga Zucal (2022) considera que la 'cultura del aguante' emergió en Argentina en la década de 1970 (aunque con importantes antecedentes desde los años 60) y se mantiene vigente con gran fuerza aún hoy. En Chile, Recasens (1999) identifica ya algunas de estas lógicas y prácticas en los años 90. La "ética del aguante" es entonces parte del ecosistema del deporte, o más específicamente, del fútbol en Chile y Sudamérica. En este sentido, la ética del aguante se expresa en diversos espacios urbanos: poblaciones, escuelas, transporte público, plazas y, por supuesto, en los estadios.

De esta forma, en el estadio se pueden observar y comprender múltiples problemas sociales, por lo que es un campo fértil para estudios sociales y territoriales. Pese a esto, los estadios no han sido aún un campo prolífico de producción académica. El presente trabajo busca sumar desde la reflexión ética al desarrollo de los estudios sociales del deporte y específicamente al posicionamiento del estadio como un territorio y objeto de investigación.

Particularmente, el objetivo del ensayo es reflexionar sobre los desafíos éticos de investigar el fenómeno de los estadios como territorios, desde un enfoque etnográfico, cualitativo y crítico e indagar en propuestas de acciones de resguardo ético para disminuir los potenciales riesgos.

DESARROLLO: RIESGOS ÉTICOS DE LA INVESTIGACIÓN TERRITORIAL EN ESTADIOS

A continuación, se presentan algunos eventuales riesgos de investigar territorialmente sobre estadios de fútbol en Chile. Para esto se presenta sintéticamente la concepción del estadio como territorio y las principales implicancias de esa decisión.

Estadio como territorio

Los estadios no son sólo una materialidad, un simple contenedor de espectáculos o encuentros masivos. Galeano (1995) propone que los estadios nos cuentan historias, que los estadios pueden ser escuchados. En este sentido es posible escuchar no sólo los partidos que han recibido en sus canchas, sino también las épocas que los han moldeado, los ideales proyectados en su arquitectura, o sus propias historias, por ejemplo, el uso del Estadio Nacional de Chile como recinto de prisión política en dictadura (Rozas, 2014). Asimismo, los estadios marcan puntos, no sólo cartográficos, sino también simbólicos o políticos en las ciudades. En este sentido, es de interés comprender cómo los estadios pasan por procesos de territorialización, que afectan a las ciudades, configurándose como espacio público deportivo, para uso profesional y amateur.

Desde la geografía crítica el estadio ha sido un foco de atención en los trabajos que vinculan espacio y deporte (Bale, 2012). En esta línea, Nielsen (2012) describe al estadio como un lugar racionalizado, controlado y estandarizado, que es constituido a través del ejercicio de poder que limita y controla flujos y movimientos en el recinto, lo que el autor concibe como territorialidad. La noción del estadio como territorio implica reconocer la centralidad de las relaciones de poder en su configuración, así, desde enfoques foucultianos, Gaffney y Mascarenhas (2014) ven el estadio como un espacio disciplinario, donde se regulan no sólo los flujos y movimientos, sino también cuerpos y comportamientos. Brownell (2012), también con foco en el poder, amplia la mirada a la relación del estadio con la ciudad y su uso como instrumento de poder estatal en Beijing. Esta mirada nos permite ampliar la visión del estadio desde las relaciones de poder más allá del estadio y sus límites físicos. Respecto a la relación estadio-ciudad, particularmente mediada por el paisaje, Gaffney (2008) propone una interacción más compleja desde el concepto de paisaje cultural, lo que permite leer los estadios no sólo en relación con lo que ocurre dentro de ellos, sino también en relación con la ciudad y problemas sociales estructurales que también remiten al problema del poder, como racismo, identidad nacional, género y clase. Por esto Gaffney (2008) concibe el estadio como un lente para mirar a la sociedad. En definitiva, las relaciones de poder son un elemento central para comprender el estadio desde la espacialidad, lo que permite conceptualmente entender el estadio como un territorio (Haesbaert, 2013).

Esta perspectiva resulta de gran interés para comprender espacialmente los estadios y sus transformaciones en relación con los variados agentes vinculados a los procesos y las relaciones de poder materializadas. La comprensión relacional del poder y su enfoque dialéctico del proceso territorialización-desterritorialización-reterritorialización pueden contribuir a un análisis más complejo del estadio como un espacio particular con dimensiones materiales y simbólicas que involucran a una multiplicidad de actores que producen ese espacio en procesos de apropiación y disputa.

Comprendiendo el estadio como un territorio y como un objeto epistémico, surgen interrogantes respecto a los riesgos éticos que se enfrentan en un proceso de investigación, particularmente desde los estudios críticos del deporte y utilizando metodologías cualitativas. Los riesgos se analizan en cuatro ejes; tema, enfoque, personas involucradas y a las metodologías. Posteriormente se sintetizan analíticamente los riesgos y se proponen algunas medidas de abordaje.

Sensibilidades o riesgos éticos asociados al tema

La reflexión ética en este tema requiere una atención especial en tanto en el deporte conviven - o coexisten - múltiples éticas. Algunos ejemplos son la ética del juego (Huizinga, 2019) 2, la ética de la competencia deportiva (existen incluso tribunales que abordan conflictos en este ámbito) o la ya mencionada ética del aguante (Alabarces, 2008; Garriga Zucal, 2022). Asimismo, el fútbol en sí mismo ha sido objeto de reflexiones ético-filosóficas (Torres, 2006; Simon, 2006), lo que da cuenta de su complejidad como objeto social, donde la ética y la moral son parte del juego en sí mismo.

Esto implica abrir también un campo de posibilidades y de reflexiones respecto a cómo afrontar la investigación de este tema; ¿Qué implica esta convivencia de éticas al momento de investigar? ¿Qué elementos del proceso podrían verse tensionados? ¿Por qué la ética de la investigación debería considerar las éticas del deporte?

La convivencia de múltiples éticas implica en primer lugar el desafío de identificarlas y reconocerlas. Esto da pistas de cómo moverse en el campo de la investigación y comprender qué límites contextuales se establecen en el estadio entendido como territorio. Existe también un desafío relativo a no establecer jerarquías ni anteponer la ética o la moral del investigador desde posiciones que enjuicien la realidad social, ya que el objetivo de investigar es conocer y son otros sistemas sociales los que deben juzgar. Este es un desafío en sí mismo complejo, pero al hacer conscientes los posicionamientos y prejuicios del investigador/a es posible evitar o reducir los sesgos posibles. Particularmente la investigación que trabaja directamente con barras y/o el fenómeno de las violencias en los estadios tiene esta complejidad de forma más prístina: "y para comprender las violencias es necesario la suspensión de nuestros juicios morales. Nos encontramos aquí ante un problema: esta operación es ineludible y a la vez de suma dificultad" (Garriga Zucal, 2022, p. 30)

Respecto a estas tensiones no hay una respuesta a priori ni unívoca, pero son elementos necesarios de considerar y desarrollar en una investigación territorial sobre estadios. Esta es una de las sensibilidades específicas del tema de investigación.

Otros aspectos que en términos temáticos pueden representar sensibilidades particulares son las historias particulares de los estadios. Así, recintos como el Nacional o el Elías Figueroa Brander, que fueron recintos de prisión política masiva durante la dictadura cívico-militar tienen una carga particular y que independientemente de que el objeto mismo de investigación pueda ser otro, para una comprensión territorial del objeto estadio deben tenerse en cuenta. En una línea similar, algunos estadios, dada su historia, tienen la condición de Monumento Histórico Nacional, lo que los posiciona como un objeto que, debido a su valor patrimonial, está sujeto a cuidados especiales que debe ser considerado en cualquier investigación, que debe tener ese cuidado especial.

Sensibilidades o riesgos éticos asociados al enfoque

En relación con el enfoque, se plantean riesgos y reflexiones en particular desde la aproximación de los estudios sociales críticos del deporte (Soto et al., 2020). En esta línea, una primera tensión es que salvo problemáticas puntuales (como violencia de los hinchas o corrupción dirigencial) el deporte es visto generalmente como algo integralmente 'bueno', sano y con efectos sociales positivos o deseados. Esto se refleja no sólo en la opinión pública o el sentido común, sino también en discursos políticos y otros campos. Sin embargo, un compromiso ético puede ser la producción de conocimiento crítico, que busque nuevas respuestas desde la evidencia y no sólo reproducir discursos cómodos o facilistas sobre el deporte.

También en términos de enfoque algunos de los elementos propuestos por Popke (2008) son muy interesantes y que enriquecen las posibilidades de enfrentar el quehacer investigativo en términos éticos. Particularmente las nociones de la ética y política de la convivencialidad, la necesidad de incorporar lo no-humano y las responsabilidades colectivas son ejes relevantes en una discusión ética contemporánea y que pueden tensionar una investigación territorial sobre estadios. Por ejemplo, esto implica pensar en las repercusiones del quehacer investigativo más allá de los efectos sobre las personas, también abordando agentes no humanos que son parte de la configuración del estadio como un territorio.

Esto implica también un desafío desde lo epistemológico y la generación de marcos que reconozcan agencias y derechos más allá de lo humano. Un ejemplo concreto de esto son los derechos de la naturaleza y la relación de los estadios con la justicia ambiental (Kellison, 2023).

Sensibilidades o riesgos éticos asociados a los grupos de personas involucradas

Una investigación que tenga como objeto al estadio desde perspectivas territoriales muy probablemente involucra la participación de diversos grupos de personas; hinchas, espectadores, barras, vecinos, clubes y dirigentes, deportistas, gestores públicos, vendedores informales, y empresas entre otros.

Al trabajar con personas, es siempre sensible el reconocer al otro no sólo como sujeto de derechos, sino también como propone Lévinas (1997), el otro como un sujeto clave, imprescindible en la constitución misma del yo. Esto complejiza la noción del otro en relación con el establecimiento de un vínculo que no puede ni debe ser únicamente extractivista. Respecto a este punto, es central el desafío de construir un producto de la investigación que pueda ser una retribución significativa para quienes colaboren con su tiempo, experiencias, historias y memorias. Por otra parte, los sujetos otros es también un elemento sensible, particularmente en cuanto se cruza con el tema y con la 'convivencia' de éticas mencionada previamente. La ética del aguante precisa de un otro, pero para la competencia, para demostrar e imponer un dominio (Alabarces, 2008), en simples palabras, el otro es un enemigo subyugar. La ética propuesta por Lévinas (1997) es totalmente opuesta, ya que se funda en un reconocimiento absoluto del otro. Como correlato de la ética de Lévinas desde el campo futbolístico, el entrenador Marcelo Bielsa propone: "Lo indispensable es respetar al distinto. Tenemos serias dificultades para aceptar las diferencias y mucha tendencia a la exclusión, y no a la reunión." (en Hueders, 2020, p. 52).

Por lo demás, un punto específico de desafío ético es que dada la relevancia mediática del fútbol es probable que en determinados casos el anonimato de algún participante sea difícil de manejar (por ejemplo, deportistas, dirigentes o altos funcionarios públicos) ya que son sujetos que están constantemente presentes en medios de comunicación de alcance nacional. Lejos de ser esta una razón de exclusión de su participación, esto implica poner atención especial a la comunicación con la persona involucrada y a resguardar siempre su voluntariedad en la participación, expresando claramente si habrá anonimato o no y cómo se resguardará.

Sensibilidades o riesgos éticos asociados a los métodos y técnicas de investigación

Respecto a los métodos y técnicas y sus sensibilidades, se considera un enfoque etnográfico y cualitativo, junto a técnicas como observación, entrevistas y cartografías, dada la perspectiva territorial del abordaje del estadio. Tanto para la recolección de datos por entrevistas como grupos focales y mapeos se requiere del uso de protocolos de consentimiento informado que resguarden principios como anonimato, confidencialidad, no maleficencia, entre otros. Al respecto es importante también considerar la evaluación y aprobación por parte de comités de ética que idealmente cuenten con experiencia en la temática o en el enfoque territorial. Por otra parte, de acuerdo con los lineamientos de ANID ( s.f .) para la observación en estadios y el trabajo en archivos no es necesario el consentimiento informado. Sin embargo, en el caso de la observación, determinados registros, como foto, audio y video pueden representar ciertas complejidades al transgredir eventualmente la privacidad de las personas. Por esto es pertinente privilegiar los registros en espacios públicos que no permitan la individualización de personas.

Respecto a las entrevistas, es posible que para algunas personas (hinchas particularmente) los estadios, o el fútbol en general, sean referentes con una alta carga emocional, lo que implica una eventual sensibilidad mayor. Mientras que con otros grupos de personas la misma técnica podría tener una carga emocional menor (como dirigentes deportivos, funcionarios públicos o vecinos). Desde el punto de vista ético es importante que el investigador y su quehacer aborde respetuosamente la visión de los participantes. Así, por ejemplo la historia del Estadio Nacional o del Elías Figueroa Brander, son particularmente sensibles al haber sido campos de prisión política y de violación a los derechos humanos. Sin duda este tema sí tiene una alta sensibilidad y el eventual abordaje de este tema en entrevistas requiere de un cuidado mayor, en el entendido de que explora un trauma social transgeneracional que afecta no sólo a quienes fueron prisioneros políticos en el estadio.

Análisis de los riesgos iniciales

En esta breve revisión, se delinearon algunos de los probables riesgos iniciales de una investigación territorial sobre estadios, los más previsibles y sensibles, lo que en ningún caso agota las posibilidades y eventualidades que pueden surgir en el proceso de producción de conocimiento y particularmente en la fase de terreno, que suele ser una de las más complejas en este sentido. Estas sensibilidades éticas fueron analizadas en cuatro ejes: tema, enfoque, sujetos y metodología, sin embargo, esta es una lógica para organizar la exposición en el ensayo simplemente, ya que un mismo evento, un episodio o una acción en cualquier fase del proyecto de investigación involucra necesariamente los cuatro ejes ya señalados. En este sentido, es probable que los mayores riesgos o sensibilidades en términos éticos implique simultáneamente los cuatro ejes, es decir, que los mayores nudos críticos, podrían ser complejos en cuanto a tema, enfoque, sujetos y metodologías. Así, por ejemplo, una observación etnográfica en el Estadio Nacional, bajo un enfoque fenomenológico o hermenéutico podría implicar la observación de actos vandálicos por parte de las hinchadas al sitio de memoria del Estadio Nacional, hecho que ha ocurrido en los últimos años con las hinchadas de Colo-Colo 3 y Universidad de Chile 4. Sin dudas, estar en ahí en una situación así es complejo en términos del posicionamiento ético como sujeto investigador, considerando el carácter patrimonial del sitio y que es una situación con escaso margen de acción y en la que probablemente fotografiar desde la misma galería puede ser una acción de riesgo, ya que podría ser interpretada como "sapeo" por parte de la barra. Este tipo de casos expresan potenciales o hipotéticas tensiones del trabajo de campo ante las cuales la tarea de investigar requiere de reflexión. En este ejemplo, se evidencia que en el terreno es probable que se generen intersecciones entre las sensibilidades, lo que complejiza también las eventuales acciones de resguardo necesarias como parte del análisis ético del proceso de investigación.

Propuestas de resguardo ético ante riesgos identificados

En función de las sensibilidades identificadas, o que pueden emerger en el proceso de investigación, se plantean a priori tres riesgos éticos y las consecuentes acciones y/o medidas de resguardo ético. Para esto se proponen ejemplos hipotéticos. Evidentemente este ejercicio no agota las posibilidades de riesgo que podrían suceder, pero tiene como objetivo el reconocer la existencia de posibles conflictos éticos y proponer acciones para disminuir el riesgo y/o afrontar situaciones complejas.

El primer riesgo identificado tiene que ver con las personas, concretamente en las situaciones de producción de datos en la fase de terreno, fundamentalmente en el uso de técnicas conversacionales, como las entrevistas o los grupos focales. En estas conversaciones podrían abordarse o emerger temáticas de alta carga emocional. Uno de los ejemplos más prístinos en este sentido es la posibilidad de abordar temáticas asociadas a violaciones de derechos humanos en estadios.

Ante este riesgo, una medida totalmente imprescindible es el uso del protocolo de consentimiento informado, señalando los principios éticos que orientan la investigación, especialmente la voluntariedad y la posibilidad de retirarse de la entrevista en caso de que la persona entrevistada lo desee, sin que esto conlleve ningún tipo de perjuicio. Asimismo, es relevante que además del protocolo de consentimiento informado en la conversación previa a la entrevista se explique la temática central, pero también indicando los temas más complejos que podrían emerger más allá de la pauta, buscando evitar que sean sorpresivos para la persona entrevistada. Cabe señalar que el consentimiento informado cumple muchas más funciones que sólo el resguardo de esta arista, en tanto, es un instrumento que protege no sólo a las personas involucradas como informantes, sino también al investigador y las instituciones involucradas. En este sentido, el protocolo de consentimiento informado busca ser un instrumento cabal, que aborde la mayor parte de los problemas y conflictos éticos que podrían emerger durante la investigación. Una segunda medida relevante en función de este ítem es generar un protocolo de contención emocional, el cual podría ser generado a partir de una capacitación de primeros auxilios psicológicos por parte del investigador responsable. Una tercera medida, relativa al tratamiento de los datos, es que en caso de que las transcripciones sean tercerizadas, quien realice la transcripción firme un protocolo de confidencialidad, para proteger los datos y el anonimato.

Un riesgo del trabajo en terreno en estadios es que se produzcan incidentes que pongan en riesgo la integridad del investigador en el trabajo de observación. Ante esto, es fundamental asumir que el trabajo en terreno en estadios debe planificarse considerando este elemento y anticipar ciertas medidas que podrían disminuir el riesgo como contar con un protocolo de trabajo en terreno detallado, considerando desde detalles como tipo y color de la vestimenta o el uso de calzado que permita correr con comodidad en caso de ser necesario. También como parte de este protocolo será necesario elaborar planificaciones específicas para cada visita a terreno, considerando por ejemplo vías de acceso y evacuación, horarios entre otras variables.

Un tercer riesgo ético está vinculado al tema. El estudiar territorialmente objetos como los estadios implica muy probablemente que las barras emerjan como un actor relevante del problema. En este sentido, se debe tener un cuidado especial con el tratamiento de los datos y, particularmente, con la comunicación de los resultados, en el entendido de que el estudio se desarrollará bajo un marco de investigación científica, sin pretensiones políticas de legitimar o validar a las barras como forma de organización social ni hacer una apología de sus actos. En ese mismo sentido, tampoco es un objetivo del estudio denostar o denigrar, desde discursos académicos, a las barras o a sus integrantes.

Las medidas de resguardo ante este riesgo tienen que ver principalmente con la comunicación de los resultados de la investigación. De esta forma, la comunicación de los resultados debe ser clara, explícita y cuidadosa, entendiendo que es un tema de alta exposición pública en determinadas contingencias, y que los materiales producidos en el marco de la investigación podrían ser malinterpretados o usado con fines ajenos al campo de la investigación científica. En este mismo sentido, es pertinente considerar que progresivamente los productos de la investigación científica se han diversificado en búsqueda de mayor impacto y presencia en los debates públicos. Así, las investigaciones y sus resultados no quedan restringidas a productos propiamente académicos como tesis, artículos, ensayos o ponencias. Entrevistas en medios, columnas de opinión o podcast son sólo unos pocos ejemplos de formatos de comunicación que diversifican las vías de difusión de resultados de investigación. Esto implica el desafío de comunicar responsablemente a un público cada vez más diverso.

Otra acción de resguardo ético es el posicionamiento del investigador. En este sentido, desde la propuesta de conocimientos situados de Haraway (1995) es necesario, para una producción de conocimiento el reconocerse como sujeto, el situarse ante el proceso de producción de conocimiento y en definitiva reconocer los sesgos propios, que son imposibles de eliminar y por lo tanto construir una "objetividad positivista". Considero que esta tercera acción, al igual que el protocolo de consentimiento informado, es una acción que contribuye a la investigación globalmente y no sólo a un riesgo en particular. En este sentido, es de interés y utilidad la propuesta elaborada por Jacobson y Mustafa (2019): el mapeo de la identidad social. En este sentido, el mapear la identidad social permite afrontar la observación de cada estadio reconociendo una posicionalidad construida sobre pertenencias y identidades a categorías como clase, género u otras y que inciden en la posición del investigador en terreno y dentro del campo de la investigación social del deporte.

Respecto a los riesgos y a las acciones de resguardo, es fundamental el concebir la ética como un proceso reflexivo desarrollado durante el proceso de investigación y no como una mera formalidad, un simple listado de chequeo y que abstrae del proceso reflexivo que debe también ser el fundamento para la construcción de los procesos formales, los que, por cierto, son necesarios.

Respecto a este aspecto, es interesante el debate desarrollado por Schrag (2011) en términos de cómo la ética — y particularmente procedimientos como la revisión de los comités de ética — debe ser parte o no de los procesos de investigación en campos como la investigación territorial y abrir el cuestionamiento respecto a su contribución al quehacer científico y en definitiva a la producción de conocimiento. En este sentido, la crítica de Schrag (2011) a los formalismos y las aplicaciones a-críticas de lineamientos éticos de las ciencias naturales o médicas al campo social es muy provocadora y que remece los sentidos y discursos comunes, los "lugares fáciles" en relación con lo ético en la investigación social. Es necesario, en definitiva, preguntarse si realmente los protocolos y comités de ética están contribuyendo a que hagamos una mejor y más responsable labor investigativa. Asimismo, ante la respuesta a ese cuestionamiento es necesario también inquirir entonces respecto a cómo la ética (en tanto reflexión, experiencia y formalidades) puede contribuir a desarrollar de mejor forma los procesos de investigación, sobre todo en problemas inter o transdisciplinarios, lo que impone más exigencias para la producción del conocimiento. En este sentido, la crítica a los formalismos que caracterizan muchas veces el quehacer de los comités debe apuntar a transformar sus procesos hacia una contribución directa al mejoramiento de la investigación y no a su eliminación.

En definitiva, como propone Rovaletti (2006), al momento de investigar la realidad social, enfrentamos una tensión entre la libertad y la responsabilidad. En esta tensión, no pueden obviarse principios éticos, que, si bien surgen de historias, experiencias, debates y reflexiones de otros campos del conocimiento, y ligados a campos más biológicos que sociales, son también importantes para las ciencias sociales. Al respecto, es de gran relevancia la existencia de protocolos, lineamientos, comités y de experiencias formativas para investigadores/as, que regulen, trabajen, formen y analicen el componente ético de la investigación.

CONCLUSIONES: LA NECESIDAD DE LA REFLEXIÓN CONSTANTE

Toda investigación territorial requiere de reflexión respecto a elementos éticos. En este sentido, el presente trabajo es un esfuerzo inicial por anticipar eventuales riesgos en la dimensión ética del trabajo a propósito de algunos riesgos que podría enfrentar el proceso de investigación en sus diferentes etapas de desarrollo. Los desafíos éticos de la labor de producir conocimiento no se reducen a un ensayo - más teórico que práctico, por cierto - un consentimiento informado o una aprobación de un comité de ética de la investigación. Es un desafío constante y que implica una reflexión crítica respecto a múltiples elementos, siendo gran parte de ellos emergentes y en ocasiones poco previsibles. De esta forma, el presente ensayo busca contribuir a la reflexión ética de un campo aún emergente, como los son los estudios críticos del deporte, y que requiere de constante cuestionamiento, generando preguntas, respuestas y acciones tendientes a buscar la solución óptima, en escenarios donde lo óptimo puede ser muy difuso o complejo de predeterminar, de acuerdo con principios de integridad ética. Asimismo, cabe señalar que dado su carácter eminentemente teórico, este trabajo carece de elementos empíricos que nutran la propuesta. En este sentido, es un desafío pendiente el producir reflexiones éticas generadas desde experiencias concretas de la investigación etnográfica en estadios.

Una reflexión importante surgida en el proceso de elaboración de este ensayo es que, si bien es posible analíticamente descomponer una situación según tema, enfoque, métodos y personas, la praxis investigativa implica una conjunción y simultaneidad de estos elementos, por lo que en la práctica las intersecciones entre estos campos pueden constituirse como nudos críticos, siendo estas situaciones las que probablemente conlleven mayores desafíos éticos. Esta misma complejidad implica que el ejercicio de preverlos sea limitado, ya que los fenómenos emergentes tiendes a ser más complejo que lo pensado a priori. Sin embargo, un elemento clave es la experiencia, la propia y la colectiva o acumulada socialmente. Esta experiencia acumulada es de gran valor, no sólo en función de proyectar escenarios complejos, sino también para pensar en posibles caminos de respuesta y no hacerlo improvisadamente. En este sentido el encuentro y diálogo entre investigadores/as es fundamental para compartir experiencias, historias y memorias sobre el complejo proceso de producir conocimiento crítico.

En el campo de investigación se encuentran dilemas, preguntas, problemas éticos que desafían a quien investiga. No existen fórmulas de cómo solucionar problemas, dilemas o cómo responder a las preguntas éticas que emergen en el camino de conocer. Por esto, es importante mantener la atención respecto a esas emergencias, tratando de anticipar, pero manteniendo una apertura para identificarlas. Asimismo, es clave el desarrollar una capacidad reflexiva que permita reconocer y enfrentar esas situaciones en búsqueda del mejor subóptimo en el entendido de que las respuestas perfectas suelen ser más parte de la ficción que de la realidad. En este camino, es necesario también recoger la experiencia, propia y ajena para generar aprendizajes y habilidades. En esta línea, se requiere tener claridades o definiciones respecto a los principios éticos de quien investiga, que permiten reaccionar ante lo emergente. En este sentido, el reconocimiento y respeto al otro es un principio troncal e ineludible. Parafraseando la frase de Bielsa que inicia este ensayo, el respeto al otro es el más noble de los recursos que podemos utilizar para conocer la realidad social. Complementando esta idea, desde la filosofía, Torres se pregunta si los goles con la mano deben ser considerados o no como parte del juego. El cierre de su reflexión es claro, "el uso de las manos, no es central ni periférico al fútbol: es foráneo." (Torres, 2006, p. 199). Parte central de los sustentos de su argumento es el deber del futbolista, de respetar a los rivales. Al respecto, me permito comentar: más allá de las reglas del juego o de la investigación, la ética se debe asumir como un compromiso con el juego y que, por lo tanto, no todo vale, ya sea para ganar o para conocer.

Finalmente, cabe una última pregunta que también interpela éticamente; ¿para qué investigar y generar conocimiento sobre los estadios como territorios? Siendo esta una respuesta personal, hago propias algunas de las palabras de Santa Cruz (1991): "creo en la gente y que -a pesar o gracias a todas las crisis- ella hará de nuestro país uno mejor que el actual: para los más y no para los menos" (p.11). Asumiendo ese horizonte, creo que el conocer más sobre nuestro país, su gente, y sus otros, que somos todos nosotros, en el campo del deporte, puede ser un conocimiento crítico y transformador, un pequeño aporte en esa construcción de un país mejor que el actual 'para los más y no para los menos'.

REFERENCIAS

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Notas

fn1. Una multitud que busca ingresar por la fuerza al estadio, evadiendo los controles regulares
fn2. Si bien el autor no habla explícitamente de una "ética del juego" su trabajo conceptual respecto al juego sí permite reflexionar respecto a la dimensión ética del juego como acción social, la que entra en tensión con algunos elementos del desarrollo moderno del deporte.